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DIETAS DISOCIADAS - (27 de octubre de 2004)
"La autora Kati Szamos en su libro "Comer Compulsivamente", nov. 1996, Ed. Alpe, menciona que hay alimentos que no se pueden combinar en la misma comida: frutas y verduras, proteína con carbohidrato, cereal y legumbre o semillas con nueces. ¿Es verdad esto? ¿o en la alimentación vegana no hay combinaciones equivocadas?. Gracias."
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Querida amiga.
En las dietas "disociadas", que así se llama el tipo de dieta que comentas, se prohíbe mezclar algunos alimentos en el mismo plato. Las hay que no dejan combinar absolutamente nada, comiendo cada día una sola cosa. Casi todas coinciden en prohibir la fruta después de las comidas.
Este concepto de "combinar alimentos" tiene su origen en las teorías no científicas postuladas por William Hay a finales del siglo XIX y se ha popularizado en los últimos años gracias a varios libros de dietas de combinación de alimentos publicados en esta década.
No existe ningún indicio científico de que el cuerpo necesite separar las proteínas, los carbohidratos y/o las grasas en diferentes comidas porque sea incapaz de digerirlos juntos. Los humanos poseemos un estómago y un intestino de longitud media que nos permite digerir alimentos diversos al mismo tiempo.
En opinión del experto en nutrición José Mataix Verdú, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, la presunta incompatibilidad entre nutrientes es una falacia, y afirma, con respecto a estas dietas, que “el que se las inventó no sabía nada de fisiología digestiva. No existe incompatibilidad entre nutrientes".
Consecuencias sobre la salud
Estas dietas pueden ser desequilibradas en aporte de nutrientes, con el riesgo asociado de tomar hidratos de carbono en menor cantidad de lo recomendable, y proteínas y/o grasas en exceso. Algunas de estas dietas "disociadas" proponen que tomemos más grasa de lo recomendable, sin tener en cuenta los efectos perniciosos que ello comporta sobre la salud de sus “adeptos”.
Prohibir la fruta después de las comidas, invención sin base científica, trae consigo la reducción en la ya de por sí baja ingesta de fruta, alimento estrella en cuanto a fibra, vitaminas y sustancias fitoquímicas. Cabe recordar que la vitamina C, presente en la gran mayoría de frutas, aumenta notablemente el aprovechamiento del hierro de las comidas, previniendo por tanto la anemia.
Estas dietas, además, fuerzan a nuestro cuerpo a modificar y a adaptar y readaptar constantemente su planteamiento fisiológico, algo nada recomendable si se quiere perder peso y mantener la pérdida alcanzada.
Con este tipo de dietas se puede acabar aborreciendo la hora de la comida, por el aburrimiento y monotonía de los platos. A largo plazo, si no se tiene una voluntad férrea, se retomarán los hábitos anteriores sin haber educado nuestro paladar hacia una dieta equilibrada, con el agravante de haber jugado sucio con nuestro metabolismo. Y si sí se tiene una voluntad férrea y se sigue la dieta mucho tiempo, puede ser que mantengamos un mal estatus nutricional, de imprevisibles consecuencias sobre la salud.
En este documento, elaborado por la Asociación de Dietistas Diplomados de Navarra, se habla sobre este tipo de dietas. En este otro documento, la Federación Española de Sociedades de Nutrición y Dietética (FESNAD), alerta también de los peligros nutricionales de seguir este método no científico de alimentación.
Saludos.
- Julio Basulto, responsable de nutrición de la UVE
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